El próximo 30 de abril se celebra el Día de la Niña y el Niño en México y, en el marco de este festejo, es importante mirar hacia la industria indumentaria ―una de las más grandes a nivel mundial― donde aún se ven rastros de trabajo infantil en diferentes fases de las cadenas de suministro.

De acuerdo con el Atlas de Trabajo infantil de Save The Children: “El término trabajo infantil suele definirse como toda actividad laboral que priva a las niñas, niños y adolescentes de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico”. 

Este documento también muestra que los niños y niñas trabajadoras a menudo provienen de familias en situación de vulnerabilidad y son empleados en condiciones precarias, sin acceso a educación y expuestos a riesgos para su salud y desarrollo. Muchos laboran durante largas jornadas, a cambio de salarios bajos que no cubren sus necesidades básicas ni les permiten acceder a una vida digna.

Otro gran factor para que las infancias formen parte del trabajo precoz, es la falta de espacios para el cuidado infantil. Por lo que las y los padres de familia se ven obligados a llevar a sus hijos e hijas a sus espacios laborales, privándoles así de la posibilidad de estudiar: “La falta de centros de cuidado para niñas y niños (como guarderías, centros de atención infantil, estancias, etc.) es otro elemento que genera que hijas e hijos acompañen a los padres y madres al trabajo y esto es un mayor  riesgo de incorporación temprana”, señala Save The Children.

Con el fin de entender la situación específica de las infancias trabajadoras en nuestro país, la Red por los Derechos de la Infancia en Mexico (REDIM), publicó su informe ilustrado: “Infancia Cuenta en México, desde y para niñas, niños y adolescentes: Trabajo Infantil, 2021”, mediante el cual señala y visibiliza la urgencia de atender este tema desde el gobierno, el sector privado y la sociedad en general. A continuación te compartimos  algunos de estos datos: 

1.- Los trabajos que más realizan las infancias y adolescencias están relacionados con sembrar, cuidar animales y pescar.

2.- Más de un millón de niñas, niños y adolescentes trabajan en actividades peligrosas. 

3.- De cada 10 niñas, niños y adolescentes que reciben dinero por su trabajo, solamente tres son niñas, y los demás son niños.

4.- Más de siete de cada 10 niñas y adolescentes hacen quehaceres domésticos.

5.- 1 de cada 4 niñas, niños y adolescentes que trabajan lo hacen porque su hogar necesita de su ayuda. 

6.- 1 de cada 4 niñas, niños y adolescentes que trabajan, no va a la escuela.

La presencia de infancias trabajadoras en el sector tiene graves consecuencias en su desarrollo físico, emocional y cognitivo. Como lo señalan los datos de REDIM, la falta de acceso a la educación en las infancias que se ven orilladas al trabajo precoz, limita sus oportunidades futuras y perpetúa el ciclo de pobreza. Además, esto les roba la posibilidad de jugar, aprender y socializar, elementos fundamentales para su crecimiento sano.

Por eso, es crucial que como sociedad reconozcamos y enfrentemos esta problemática. Las empresas, los gobiernos y la sociedad civil tienen una responsabilidad compartida en garantizar los derechos de estos niños y niñas. Se deben implementar políticas públicas efectivas, programas de sensibilización y acciones concretas para dignificar la vida de las infancias. Además, es fundamental promover el consumo responsable y apoyar a las marcas que se comprometen con prácticas éticas y sostenibles.