El 1 de mayo de 1886 ―luego de un conflicto creciente por condiciones dignas de trabajo para los obreros de las fábricas de Chicago, EEUU―, se convocó a una serie de manifestaciones a las que se unieron 88 mil trabajadores en Estados Unidos. Las personas asistentes exigían reducir a ocho horas sus jornadas laborales  (que iban de las 12 a las 18 horas). 

 En ese momento,  la jornada de ocho horas estaba aprobada para algunos trabajadores como los de obras públicas o los empleados de oficinas laborales, no así para quienes laboraban en las fábricas. 

Las movilizaciones organizadas por las y los obreros, que se alargaron por varios días, fueron brutalmente reprimidas por la policía. Cinco de las personas detenidas fueron condenadas a muerte, por ello se les conoce como “los mártires de Chicago” 

A partir de este suceso, tres años después, en 1889, la Segunda Internacional Socialista estableció el 1 de mayo como el día para recordar las demandas del movimiento obrero. Y, en México, durante la Revolución, la Casa del Obrero Mundial decidió conmemorar esta fecha a partir de 1913, cuando realizaron el primer desfile obrero, en donde participaron más de 25 mil trabajadores.   

Estos sucesos son un ejemplo de la importancia que tiene la organización obrera y los sindicatos para hacer escuchar las voces de las personas trabajadoras, así como para para proteger y garantizar los derechos laborales. 

 

¿Por qué es importante la lucha sindical? 

A lo largo de la historia los sindicatos han sido una piedra angular en la lucha por derechos laborales justos y condiciones de trabajo seguras. En un país donde la disparidad económica y las condiciones laborales a menudo presentan desafíos significativos, la sindicalización ofrece una plataforma colectiva para la defensa de los trabajadores. 

En México, los sindicatos han logrado grandes avances como el aumento del salario mínimo (que solo en un sexenio pasó de 88.40 a 248.90 pesos diarios), el reconocimiento de los derechos laborales de las personas trabajadoras del hogar, la ratificación del Convenio 190 para construir espacios libres de violencia, la nueva Reforma Laboral de 2019, así como las modificaciones al sistema de justicia laboral ―gracias al cual se reconoce el derecho al voto libre, personal, directo y secreto de los trabajadores en las elecciones sindicales y contratos gremiales―.  

Luchar por mejores salarios, Seguridad Social, reducción de las jornadas, tiempos de descanso y espacios dignos de trabajo, son aspectos que influyen directamente en la cotidianidad de las personas, así como en su estado de salud físico, mental y emocional. 

Los sindicatos también desempeñan un papel vital en la protección contra la discriminación y el abuso laboral, así como en el empoderamiento de las personas trabajadoras. Además, como ya se ha visto, la existencia de los sindicatos puede presionar para la creación de políticas más equitativas que beneficien a la clase trabajadora en su conjunto. 

 

¿Qué pasa con el sindicalismo en México?  

 Actualmente, en México, solo el 12.7 por ciento de las personas están sindicalizadas. Eso quiere decir que un poco más del 87 por ciento no cuenta con estabilidad y seguridad laboral (Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, 2023). Sin embargo, ante los nuevos cambios que se observan, y al ver que la agenda laboral cada vez tiene más peso, se ha observado un auge del sindicalismo independiente. 

Blanca Juárez, periodista de El economista, asegura que: “La reforma laboral ya ha empezado a transformar al sindicalismo mexicano. Una nueva ola de organizaciones independientes parece alzarse, como pasó en otros momentos de la historia de nuestro país. Pero el recelo a los sindicatos y el miedo a organizarse siguen siendo lastres”. 

Ante la represión y las represalias de las patronales hacia quienes se organizan, muchas personas trabajadoras prefieren mantenerse lejos de esta posibilidad. Según el décimo Índice Global de los Derechos de la ITUC-CSI (International Trade Union Confederation – Confederación Sindical Internacional), los derechos laborales en el mundo van en detrimento, pues se observan hechos como:  

  • En 130 de 149 países observados, las huelgas han sido severamente restringidas o incluso prohibidas.  
  • El 79 por ciento de los países registran graves condicionamientos a la negociación colectiva.  
  • En 114 de los 149 países se prohibió el derecho a la afiliación sindical.  
  • Las autoridades han impedido y anulado el registro de sindicatos en 109 territorios.  

Solo por resaltar algunas de las problemáticas que menciona el informe. Por otro lado, sobre el caso mexicano, el especialista Héctor de la Cueva asegura: “Quisiéramos creer que estamos a las puertas de una nueva insurgencia sindical, como la de los años 70, cuando nacieron gran parte de los sindicatos independientes actuales”. 

Cuando se habla de sindicalismo mexicano, se observa una cuerda tensa por ambos lados, donde las y los trabajadores, a pesar de todo, se muestran con gran disposición para construir mejores condiciones para las generaciones actuales y las posteriores.  

Sin duda, la organización sindical en México es más que una herramienta de negociación laboral; es un componente esencial de la democracia laboral y un defensor de la justicia social. Su rol es indispensable para asegurar que los derechos de las personas trabajadoras sean una prioridad en la agenda nacional.