Actualmente la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) realiza su 68° periodo se sesiones anuales, bajo el tema prioritario ”Acelerar el logro de la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas abordando la pobreza y fortaleciendo las instituciones y la financiación con perspectiva de género”. Las actividades comenzaron el 11 de marzo de 2024 y culminarán el día 22 del mismo mes.

Este evento es la mayor reunión anual de las Naciones Unidas sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. En este espacio se reúnen personas tomadoras de decisiones y especialistas de todo el mundo para poner sobre la mesa las acciones internas y externas en materia de políticas feministas, así como para ponderar los obstáculos que todavía es necesario superar en cuestión de género. 

De acuerdo con ONU Mujeres: “El mundo se encuentra en una encrucijada crucial para la igualdad de género. A escala mundial, el 10.3 por ciento de las mujeres viven hoy en la pobreza extrema, y son más pobres que los hombres. El avance hacia la erradicación de la pobreza debe ser 26 veces más rápido para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2030”.

Por eso es tan importante abrir espacios para abordar estas problemáticas. Dignificar la vida de las mujeres y niñas, es luchar por un futuro más justo para todas las personas. 

 

 

Hay que escucharlas a ellas 

Durante la sesión paralela: “Fortalecer la voz de las trabajadoras en el lugar de trabajo y más allá como elemento fundamental para la reducción de la pobreza y la igualdad de género”, se habló de temas clave como el trabajo doméstico, la brecha salarial entre hombres y mujeres, las agresiones sexuales en los ecosistemas laborales y la vital importancia de invertir en programas que busquen la igualdad de género en el ámbito laboral.

Durante este espacio se charló acerca de la urgencia de escuchar las voces de las trabajadoras domésticas, así como de profesionalizar su labor mediante escuelas para cambiar las narrativas que invalidan su trabajo, ya que las actividades domésticas y de cuidados sostienen la vida tal y como la conocemos.

De igual manera, se señaló la necesidad de hacer alianzas entre las trabajadoras, las personas empleadoras y el gobierno para crear leyes que las protejan realmente. Aunque su trabajo es esencial para el funcionamiento social, su situación de vulnerabilidad las mantiene en la pobreza y la precariedad.

Las panelistas estuvieron de acuerdo en que el dinero pagado a las trabajadoras del hogar no es suficiente si se compara con lo que hacen, por lo cual es importante avanzar en la lucha por la dignificación del trabajo doméstico y de cuidados con las trabajadoras al centro y al frente, pues son sus voces y experiencias las que deben resonar.

Por otro lado, se habló sobre  la urgencia de acercarse al Convenio 190 y exigir que se aplique de forma correcta, ya que se trata de un poderoso instrumento para arropar a las mujeres y los grupos vulnerables de los ecosistemas laborales. 

Se subrayó la necesidad de emplear este convenio para limpiar los espacios de trabajo de violencia sexual hacia las mujeres. Algo que, entre otras cosas, recuerda una vez más que “lo personal es político” y que estas situaciones son un hecho sistemático que desafortunadamente se repite a lo largo del mundo.

En este sentido, las invitadas animaron a que las mujeres tomen los espacios, que se levanten, que usen su voz y cambien con ello cada una de las industrias a las que pertenecen.

Finalmente, recordaron la necesidad de servirse siempre de una mirada interseccional, sin olvidar que, aunque muchas experiencias son personales, las acciones son colectivas.